Visión de una madre joven III

Un día en mi vida.

Elisa estudia la Universidad, al mismo tiempo que un curso de grafología y otro de inglés, por las tardes, dos veces a la semana trabaja para un hospital en el área de facturación y en su tiempo libre se dedica completamente a su hijo.

Suena una súper mujer y lo es, pero esto no ha sido fácil.

Cuando Elisa se enteró de su embarazo iba en cuarto semestre de la carrera. Sus padres, un doctor y una abogada con maestrías y doctorados de a montón, de inmediato ordenaron que no dejará de estudiar aunque estuviera en una etapa nueva de su vida. Así que el quinto semestre lo comenzó con cuatro meses de embarazo.

Fue ahí donde la vida de discriminación comenzó.

La COPRED (Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación) habla de que 77% de las quejas recibidas el año pasado fueron de mujeres; de estas, 35% fueron de mujeres embarazadas, donde los principales motivos de denuncias fueron por despidos injustificados, discriminación laboral y escolar.

Para Elisa no fue diferente, en la escuela pocas veces le daban la palabra, era difícil que pudiera integrarse a un equipo y los profesores hacían diferencias con ella por estar embarazada.

Hubo momentos en los que estaba dispuesta a dejarlo todo pero la idea de terminar el semestre era un reto y estaba dispuesta a demostrarle al mundo que no se daría por vencida tan fácil.

Según el periódico la Jornada, una de cada tres mujeres embarazadas abandona la escuela, esto aumentó el año pasado, con un incremento del 50% de bajas escolares por embarazo, apareciendo así como una de las principales causas de deserción escolar.

Elisa sabía que la carga económica de su hijo tampoco podía dejarla en manos de sus padres al 100% así que con cinco meses de embarazo comenzó a buscar un trabajo, cuando mandaba su CV por correo era bien recibido pero a la hora de estar de frente al entrevistador ese recibimiento tan amable se convertía en hostilidad, de ningún lugar a los que fue a pedir empleo le regresaron la llamada, ella sabía que era por su estado.

Para la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres, la discriminación en el ámbito laboral por razón de embarazo constituye “otra forma de violencia contra las mujeres”.

Sin embargo la sociedad no lo ve así, una mujer embarazada es una carga para una empresa, por tener más consideraciones con esta que con los demás empleados y por los riesgos que económicamente trae el tener a una mujer en ese estado trabajando.

De acuerdo con la COPRED a un 14.2 por ciento de las mujeres trabajadoras le han solicitado una prueba de embarazo como requisito para obtener un empleo; en tanto que el 3.1 por ciento de ellas ha sido despedida o le han disminuido el salario por su periodo de gestación.

Elisa no se dio por vencida, conoció a una Doctora que fue quién la ayudo a entrar al hospital a trabajar con un salario bajo pero que valía la pena hacer.

Cuando nació su hijo, el hospital decidió darle discapacidad sin pagar ese tiempo de ausencia pero con la garantía de que al regresar tendría de vuelta su trabajo y así fue.

Después de tener a su hijo, Elisa dice que todo a vuelto a la normalidad, la gente ya no la discrimina tanto como cuando estaba embarazada, sin embargo al enterarse de que es madre, el comportamiento de la gente cambia, es ahí donde comienza la discriminación pero ella prefiere que las cosas sean así, porque entre más difícil es la situación una vez que la supera la satisfacción es más grande.

 

Por LaureliRen

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