Visión de una madre joven

“De un error puede salir la experiencia más bella de la vida”

Un lunes por la mañana del mes julio, Miriam, una estudiante universitaria de 20 años se enteró que estaba embarazada.

Era un poco obvio que el resultado sería positivo, estaba claro que tanto ella como su novio odiaban cuidarse con condón y que pensar de algún otro método anticonceptivo.

Ese día, Eduardo, su novio, un chico de 22 años que decidió dejar la escuela para dedicarse a trabajar en un hospital del gobierno, había mentido en el trabajo diciendo que tenía fiebre y una fuerte gripa para poder pasar por los resultados de laboratorio mientras que Miriam se había escapado de clases sin que alguien se enterará.

Cuando por fin recogieron los resultados, estaban dentro de la camioneta de él, una Chevrolet 2005 de color azul marino muy vieja y maltratada por el paso de los años y del uso excesivo que le daban, Miriam tenía el sobre en sus manos pero le daba igual abrirlo, ella sabía cual era el resultado y sabía que se lo habían ganado a pulso.

Después de un momento de gran intriga, Eduardo le arrebató el sobre y lo abrió ansiosamente, se paralizó cuando vio en grandes letras la palabra POSITIVO.

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Fue en ese momento donde Miriam recordó de mala gana que su único anticonceptivo era el coito interrumpido.

Al igual que muchos adolescentes y pre adultos que por flojera, exceso de confianza, falta de dinero o por estos tres factores combinados optan por “terminar afuera”, se arriesgaron para que pasara lo obvio, según la Organización Mundial de la Salud el 40% de las jóvenes no utilizan ningún método anticonceptivo y otro 30% usa métodos muy poco fiables, entre los que destaca por su frecuencia de uso el coitus interruptus.

Miriam estaba embarazada, la pregunta ahora era, ¿Cuánto tiempo de gestación tenía?.

Para su mala suerte ella contaba con cuatro meses de embarazo o lo que es igual a 16 semanas, ya no había marcha atrás, ya no había mucho que hacer más que enfrentar la realidad por que un aborto ya no era opción.

El aborto en México, referido al aborto inducido o interrupción voluntaria del embarazo, está despenalizado desde 2007 a petición de la mujer hasta las doce semanas de embarazo en la Ciudad de México; una vez pasado este periodo es imposible que alguna clínica legal pueda hacer un procedimiento sin estar fuera de las leyes del Código Penal y la Ley de Salud Pública.

Al igual que Miriam, muchas mujeres jóvenes atraviesan una etapa de desesperación al confrontar la realidad con la noticia de un embarazo no deseado sin saber realmente que hacer, arrepintiéndose de las miles de veces que juraron que la siguiente vez si utilizarían un condón o haciendo mil remedios caseros que además de poner en riesgo su salud no son nada fiables para evitar un embarazo, algunas por falta de conocimiento, otras más por exceso de confianza, al final del día, una mujer joven que no tenía planes de ser madre tiene que estrellarse contra su realidad y tomar la mejor decisión para afectar a los menos posibles.

Esto fue lo que le pasó a Miriam, tenía mil preguntas en la cabeza que la dejaron sin dormir durante semanas, antes de leer el sobre que tendría marcado su destino, ella confiaba que sin importar el resultado tendría el control absoluto de la situación y podría eliminar el problema de ser necesario, no fue así, su problema tenía cuatro meses de vida y la única solución era terminar con lo que había empezado, convertirse en madre era la mejor alternativa y tal vez la única.

Buscando ayuda encontró una de tantas organizaciones encargadas de ayudar a mujeres en situaciones como la que ella estaba pasando, VIFAC.

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Vifac es una organización creada en 1985 por Marilú Mariscal de Vilchis y está destinada a ayudar a mujeres con embarazos no deseados a afrontar su situación con dignidad y apoyo.

Entre la ayuda que imparte esta organización se encuentran programas de ayuda psicológicos, capacitación para el trabajo, asesorías y ayuda durante todo el proceso de gestación, lo que hace más fácil la vida de estas mujeres que tienen que aceptar poco a poco la noticia de ser madres aun cuando no lo esperaban.

Miriam fue una de las mujeres que al conocer Vifac se dedicó a transformar su pensamiento y su manera de vivir para adaptarla a su “intruso” como ella llamaba a su hija antes de asimilar la noticia.

Durante sus primeros cuatro meses de gestación no había recibido atención medica y por consiguiente no había tenido cuidados especiales, lo que suele pasarle a un 32% de las mujeres jóvenes según el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), así que al acudir a Vifac lo primero que se le ofreció fue una revisión general, donde se podía mostrar que el feto no había sufrido daños pese al estilo de vida que Miriam llevaba, después de eso comenzó una terapia con una psicóloga voluntaria que dio seguimiento a todo su embarazo.

De los cuatro a los siete meses de gestación, Miriam asistía los martes y jueves a las cuatro de la tarde al Vifac ubicado en Naucalpan y hablaba con su psicóloga alrededor de una hora y media de cómo iba transcurriendo todo.

Fue ahí donde se dio cuenta de que el mayor error que creía haber cometido sería el mismo que le daría un destino y un proyecto de vida que sería el más importante de todos. Su hija.

Por: Laureli PC

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