La Patrona

“Me introdujo a ese mundo, y para acabarla de fregar, me embarazó.

Dulce le pide a Camila, su hija de apenas cinco años, que cierre la puerta del cuarto y se ponga a colorear. Ya sentada, toma una Coca light con sus manos delicadas, con uñas largas decoradas con piedras azules y rosas. -“La verdad me pone un poco triste hablar de Culiacán; extraño mucho a mi familia y a mis amigos.”

Toma de un cenicero el resto de un cigarro de tabaco mezclado con marihuana y le da una fumada: “Éste olor me recuerda a cuando era chiquita; mis papás llegaban de cultivarla y ponían a secar las ramas, colgándolas en las vigas de toda la casa. Toda la noche dormía con el olor…yo creo que por eso ni me pega.” De pequeña, Dulce vivía en un rancho a media hora de la capital de Sinaloa, y al cumplir quince años sus padres decidieron mandarla a Culiacán para vivir con su tía. Estaba casada con uno de los duros, quien trabajaba directamente para el famoso narcotraficante “El Chapo” Guzmán. “Ahí fue cuando empezó todo el desastre. A los dieciséis me presentaron a su sobrino que trabajaba para él, me introdujo a ese mundo y para acabarla de fregar, me embarazó.”

Dulce comenzó a ir a fiestas como pareja del sobrino y en una de ellas, uno de los duros para el que trabajaba la vio y se maravilló con ella. “Le gusté muchísimo. Me empezó a invitar a todas sus fiestas, y como ya sabía donde vivía mandaba choferes a recogerme y me mandaba regalos, flores y joyas”. Se destapa el cuello para revelar un collar de oro con la inicial de su nombre en brillantes pequeños. “Me lo regaló él después de dos días de conocerme. El señor tenia unos treinta y tres años y era súper encantador. Pero yo no me dejaba, mis hermanos me enseñaron a ser mas inteligente. Para que el duro viera que no era tonta, me ponía de mamona.- Esto lo hacia pidiendo siempre las mejor ropa y más caro en los restaurantes aunque no supiera lo que era.-  Si quería algo conmigo me lo tenía que demostrar”.

Las fiestas duraban días, el Buchanan’s – whisky favorito de los duros – circulaba por todos lados, al igual que la cocaína. En algunas reuniones, llegaba a haber mas de 500 personas; casi todas mujeres y en su mayoría prostitutas y bailarinas exóticas. “El secreto a voces era que si tu eras niña bien , te tenías que poner jeans o cualquier tipo de pantalón bonito con una blusa sexy. Esto para que los “duros” no te confundieran con las otras; a ellas las trataban muy mal.”

Durante dos años, Dulce fue la favorita del duro. Llegó a darle tanto dinero que le pudo construir una casa enorme- con alberca y todo- a su familia. Tenía coche, departamento y fama. La conocían ya como “La Patrona”. “La verdad es que yo me dejé llevar. Por todo; la fiesta, las cosas, el estilo de vida. Por eso me gustan las narco-novelas, me identifico mucho.” Sin embargo, el “duro” que la tenía en la mira fue detenido y mandado a la cárcel. “Nunca fui suya por completo; nunca me dejé. Me hablaron hace poco para decirme que ya había salido, pero no tiene idea de donde estoy; casi nadie sabe” .

Sin embargo, ella es una mujer hermosa; alta, rubia, ojos sumamente expresivos, senos grandes, cadera amplia y muy femenina. A donde fuera, era reconocida y la buscaban muchos de los “duros” para que fuera la pareja de alguno de ellos. “Ya no quería tener nada que ver con ese mundo. Mi hermano mayor comenzó a trabajar para uno y a los dos meses murió. No se quién lo mató ni quiero saber.”

“Comencé a salir con un chavo de la fuerza aérea. El otro lado de la moneda, aunque debo decir que el trato era parecido. Me consentía mucho, pero sin tantos lujos”. “Él me ofrecía seguridad y me gustaba estar con él casi todo el tiempo”. Un día, a las ocho de la mañana, Dulce se despertó al escuchar gritos descontrolados desde la cocina de su casa. Al bajar, se encontró con su vecino y el papá de su hija; borrachos, drogados y con armas en las manos; querían llevarse a Camila. Inmediatamente le hablé a mi novio, a que mandara un enorme convoy militar a la puerta de su casa. Durante minutos, Dulce se encontró en medio de un enfrentamiento. “Llegaron y luego luego se escucharon disparos. Yo solo fui por mi hija y me escondí. Al final solo vi como se llevaban al padre de mi hija.”

Ese fue el momento en el que Dulce decidió irse. Junto con su madre y su hija viajó a Minatitlán, Veracruz para comenzar a trabajar en una taquería dónde conoció a su actual pareja. “Es totalmente diferente a todos los hombres a los que yo estaba acostumbrada, pero definitivamente estoy contenta. Camila está segura y yo también; aunque debo admitir que vivo con el miedo de que su papá venga por ella. Ya van varias veces que le habla a mi mamá para amenazarla y ofrecerle dinero por la niña.” “Yo solo me alegro de haberme salido, estuve muy cerca de enamorarme de ese estilo de vida lleno de lujos y buenos tratos. Ahora cada vez que me llega la noticia de que algún conocido murió o desapareció yo solo pienso en lo suertuda que fui.”

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